“Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento…” Efesios 1:18

Mucho de lo que pedimos en oración depende de lo que vemos con nuestros ojos. Oramos a Dios por problemas con el auto, un techo que gotea, unas tuberías defectuosas o la necesidad de un nuevo edificio para la iglesia… y todo eso está bien. Debemos orar por esas cosas.

Pero cuando Pablo habló con Dios sobre los creyentes en Éfeso, no mencionó las necesidades físicas de ellos, sino que pidió que pudieran ver y entender la verdad de Dios con más claridad (1:18). Estaba rogándole al Señor que les diera a los efesios sabiduría y discernimiento espiritual en tres áreas: la esperanza a la que habían sido llamados, las riquezas de su herencia espiritual y el poder de la resurrección que disfrutaban (vv. 18-20).

Estos elementos invisibles son importantes porque, mientras mejor veamos con los ojos de la fe lo invisible -la esfera de Dios-, mejor percibimos la realidad del mundo visible. Entender lo que significa nuestra esperanza de la vida eterna y darnos cuenta de las abundantes riquezas que tenemos en Cristo Jesús nos permitirá mantener una perspectiva adecuada de este mundo que podemos ver. Además, impedirá que nos concentremos demasiado en todas las cosas que ofrece.

Señor, muéstranos esas cosas invisibles que tenemos que observar y conocer, y que son mucho más importantes que las que podemos ver.

Si mantienes la mirada en Cristo, verás tus riquezas espirituales.

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