“… No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” Mateo 4:4

Somos criaturas con toda clase de necesidades. Por ejemplo, sin aire, agua o comida no podemos vivir. Además de estas necesidades absolutamente básicas, tenemos muchas otras que deben satisfacerse si queremos ser saludables y felices. Pero dichas necesidades no son solo físicas, emocionales y sociales, sino también, espirituales.

Cualquiera que piense que los seres humanos son meros organismos está pasando por alto nuestra necesidad más esencial. Douglas Coupland habla de esto en su libro La vida después de Dios: “Este es mi secreto: se lo digo con una sinceridad de corazón que dudo que pueda volver a alcanzar […]. Mi secreto es que necesito a Dios, que estoy enfermo y que no puedo seguir solo. Necesito a Dios para que me ayude a dar, porque parece que ya no soy capaz de hacerlo; para que me ayude a ser amable, pues parece que ya no puedo serlo; para que me ayude a amar, pues parece que ya no tengo capacidad para demostrarlo”.

¿Reconoces tu necesidad de Dios? Es autor de Salmo 42 sí lo hacía (vv. 1-2). Esa necesidad puede satisfacerse iniciando una relación personal con Jesucristo. Cuando confieses tus pecados y creas que Él te perdonará, lo hará. Después, por medio de Su Espíritu Santo, vendrá a morar en ti y te dará la capacidad de ser amable, generoso y amoroso.

Cristo satisface nuestra mayor necesidad.

Si estás buscando a Dios, mira a Cristo.

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