Archive for febrero, 2012


¡Dios es Grande!.

“Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios” Salmo 86:10

“Sólo Dios es grande”. Esa fue la solemne e inesperada declaración de Jean-Baptiste Massillon cuando empezó su sermón en el funeral del rey Luis XIV.

El rey, a quien le gustaba que lo llamaran Luis el Grande, gobernó Francia entre 1643 y 1715 con poder absoluto e increíble esplendor. Su funeral se llevó a cabo en una sola vela junto al ornamentado ataúd. Cuando le llegó el momento de hablar a Masillon, apagó la vela. Después, rompió el silencio diciendo estas palabras: “Sólo Dios es grande”.

Reconocemos y admiramos a algunos mortales considerados grandes pensadores, grandes científicos, grandes inventores, y que han logrado grandes cosas en todos los campos en que han trabajado con dedicación. En muchos aspectos, están por encima de los que somos personas comunes, pero siguen teniendo las mismas necesidades que nosotros. Experimentan dolores; tienen mentes consternadas y corazones sedientos; no pueden impedir la muerte ni garantizar la vida más allá de la tumba.

Solo Dios es grande de verdad; suficientemente grande para suplir todas nuestras necesidades, suficientemente grande para perdonar todos nuestros pecados y suficientemente grande para acompañarnos por el oscuro valle de la muerte hasta la eternidad, para estar con Él para siempre. Por eso, declaramos con el salmista: “Porque tú eres grande […] sólo tú eres Dios” (Salmo 86:10).

En un mundo de superlativos vacíos, Dios es lo más grande.

¡Dios Te Bendiga!

Amy Beth estaba fuera en su vecindario pues había sacado a su perro a caminar cuando vio a un joven correr hacia un callejón cercano. Un automóvil lo seguía. El joven agarró un enorme pedazo de madera de un contenedor y comenzó a balancearlo frente al vehículo. Amy Beth quedó congelada. Había quedado atrapada en una pelea de pandillas.
De repente, el joven conductor del automóvil trató de alejarse acelerando en retroceso. Y el vehículo se incrustó contra Amy Beth. Ella cayó sobre la maletera y fue lanzada al pavimento. Asombrosamente, no quedó herida de gravedad.

Más tarde, ella trató de encontrarle sentido a su experiencia e intentó darle vuelta para hacerla parecer buena. Llegó a esta conclusión: “Suceden malas cosas cosas trágicas y horribles. Suceden cosas buenas – cosas asombrosas y milagrosas. Y todo esto sucede al azar. Pero no es algo al azar para el Dios que arrulla nuestros corazones adoloridos. Él sabe … el sufrimiento vendrá. Pero Dios es … más grande que los eventos que parecen contradecir la bondad de Dios”.

Experimentaremos enfermedad, accidentes, dolor y muerte. Pero no estamos solos. Dios tiene el control. “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SEÑOR” (Sal. 34:19). Podemos estar confiados de que un día estaremos a salvo con Él para siempre.

¡Dios te Bendiga!

No hace mucho viajé a la República Democrática del Congo para dirigir una conferencia bíblica. Registré la belleza del Bosque Nyungwe y el Río Ruzizi, el cual separa el Congo de Ruanda. Experimenté la asombrosa hospitalidad del pueblo congoleño, y me conmovió su sincera fe en la provisión de Dios.

Debido a que el desempleo, la pobreza y la desnutrición son problemas graves allí, a menudo las personas no saben de dónde provendrá su siguiente comida. Así que cada vez que se sientan a comer, dan gracias a Dios y Le piden que les provea la siguiente comida.
Su oración se parece mucho a la de Jesús en Mateo 6:11 : “Danos hoy el pan nuestro de cada día”. La palabra pan se refiere a cualquier comida. La frase “cada día” indica provisión que les llega de día en día.

Muchos obreros en el primer siglo recibían su paga día a día, así que una enfermedad de unos cuantos días podía significar la tragedia. “Cada día” podría traducirse “para el día venidero”. Era una oración urgente para aquellos que vivan precariamente.
Esta oración llama a los seguidores de Jesús en todas partes a reconocer que nuestra capacidad para trabajar y ganarnos el pan proviene de la mano de Dios.

Nuestros problemas nunca representan un esfuerzo en la provisión de Dios.

¡Dios te Bendiga!

Five for Fighting (Cinco para Luchar) es el nombre artístico de un cantante que se remontó a la popularidad después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. Él canta la canción “Superman (No es fácil)”, una balada que imagina cómo se sentirá ser un superhéroe, que, sin embargo, lucha con la ineptitud de su fuerza para lidiar con las complejidades del mundo.
Las personas parecían identificarse con el tema de la canción. La vida real demuestra que somos ineptos para batallar contra las abrumadoras cargas que se nos presentan. Incluso aquellos que quieren ser autosuficientes no pueden manejar la vida con sus propias fuerzas.

Como seguidores de Cristo, tenemos un recurso que ni siquiera Superman podría alegar jamás. En nuestra relación con Dios, encontramos una suficiencia en la vida que puede echar abajo nuestras ineptitudes y habilitarnos para vivir victoriosamente. Este fue el ánimo que Pablo le dio a nuestros corazones cuando les escribió a los creyentes en Corinto. Dijo: “No que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios” (2 Co. 3:5). Eso marca toda la diferencia en el mundo.

Si se nos deja a nuestra suerte, nos veremos obligados a vivir con la realidad de que nunca podemos ser aptos para lidiar con la vida. Pero con la fortaleza de Dios, encontraremos todo lo que necesitamos para navegar por las tormentas de la vida en este mundo turbulento.

Debemos experimentar nuestra debilidad para experimentar la fortaleza de Dios.

Dios Te Bendiga.

Después de un largo viaje desde Hong Kong, el cual incluyó una escala de siete horas alargada con una demora de tres horas, llegamos a Chicago. Perdimos el último vuelo a Grand Rapids, nuestro destino, por tan sólo 20 minutos. La aerolínea dispuso alojamiento para nosotros en un hotel, y tomamos el servicio de enlace para aprovechar un corto descanso esa noche. Debíamos tener una apariencia terrible delante del personal del hotel. Uno de ellos movió la cabeza y simplemente dijo: “Viajeros afligidos”. Tal vez ese sea un término común en la industria viajera, pero algo nuevo para mí. Y parecía muy apropiado después de dos días de duro viaje.

Para mí, esa experiencia fue algo así como una metáfora de la vida. Somos peregrinos en este mundo, de viaje hacia un hogar celestial más allá de toda descripción. Sin embargo, a lo largo del camino, las preocupaciones y las cargas del viaje pueden robarnos nuestra esperanza y gozo. Nos convertimos en viajeros afligidos desesperadamente necesitados de aliento y descanso.

El Señor hace un llamado a los peregrinos cansados como nosotros, “Venid a Mí todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os hare descansar” (Mt. 11:28). Sólo Él puede darnos descanso para nuestras almas y así fortalecernos para el camino que tenemos por delante.
¿Estás afligido en tu viaje? ¡Apóyate en Él! Su amor y cuidado están allí para restaurar tu corazón.

¿Cuál es el significado del Salmo 116:15 – “Estimada a los ojos del SEÑOR es la muerte de Sus santos”? Ciertamente, ¡Dios no valora no encuentra gozo en la muerte de Sus hijos! Si lo hiciera, ¿por qué el salmista alabaría a Dios por librarle de la muerte? ¿Y por qué Jesús gimió y lloró cuando vio el dolor en la tumba de Lázaro? (Juan 11:33-35). Estoy de acuerdo con los estudiosos que traducen el Salmo 116:15 “Costosa a los ojos del SEÑOR es la muerte de sus santos”.

En este mundo, a menos que se sea una celebridad, nuestra muerte pronto la olvidarán todos exceptuando un pequeño círculo de parientes y amigos. Pero Jesús nos mostró que Dios comparte el sufrimiento y el dolor de los desconsolados, y que la muerte del creyente más humilde causa gran dolor en Su corazón.

Este pensamiento vino a mí recientemente en el funeral de mi hermano Tunis. Su familia y su pastor elogiaron su compasión, amabilidad, y generosidad. Luego, las personas que lo conocieron como hombre de negocios hablaron bien de él. Aunque su nombre fue tan sólo uno de muchos en los obituarios del periódico, su muerte fue motivo de gran pérdida para los que le conocimos y le amamos. Y es consolador saber que Dios no tomó su muerte sin sentir nuestro dolor. De hecho, creemos que Él lloró con nosotros.

Dios participa en nuestro dolor.

Dios Te Bendiga.

Cuando íbamos a una iglesia grande, aprendimos cosas nuevas, nos unimos a un maravilloso grupito, y disfrutábamos de la música llena de alabanza y adoración. Pero durante mucho tiempo no me di cuenta de que algo me hacía falta – el pastor no tenía idea de quién era yo. Debido a los miles que asistían a los servicios, entendí que sería imposible para él conocer a cada persona por nombre.

Luego, cuando comenzamos a asistir a una iglesia mucho más pequeña, recibí una nota de bienvenida escrita a mano de parte del pastor. Después de unas cuantas semanas, el Pastor Josh me estaba llamando por mi nombre y conversaba conmigo acerca de mi reciente operación. Era agradable que me reconocieran de manera personal. Todos nosotros tenemos un deseo de que se nos conozca – especialmente, que nos conozca Dios. Una canción de Tommy Walker, “He knows my name” (“Él sabe mi nombre”), nos recuerda que Dios conoce cada uno de nuestros pensamientos, ve cada lágrima que cae, y nos escucha cuando clamamos. Leemos en el Evangelio de Juan: “Y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre … Yo soy el buen pastor, y conozco Mis ovejas” (Jn. 10:3,14).

Para Aquel que hizo los cielos y la tierra, conocer a unos cuantos miles de millones de personas no es problema alguno. Dios te ama inmensamente (Jn. 3:16), piensa en ti todo el tiempo (Sal. 139:17-18), y sabe tu nombre (Jn. 10:3)

No hay cristiano anónimo para Dios.

Dios Te Bendiga.

Mientras estaba en Chile para una conferencia bíblica, estaba descansando en el hotel cuando se transmitió un partido de rugby en la televisión. Aunque no entiendo el rugby totalmente, lo disfruto y admiro la valentía que se requiere para jugar ese deporte tan peligroso.

Durante el partido, uno de los jugadores franceses quedó herido y tuvo que ser llevado fuera del campo de juego. Mientras los entrenadores se ocupaban de él, la cámara hizo un primer plano de sus zapatos. Con un rotulador negro el jugador había escrito las palabras: “Habacuc 3:19” y “Jesús es el camino”. Esas expresiones de fe y esperanza fueron un fuerte testimonio de las prioridades y valores de ese joven atleta.

El versículo que aparece en los zapatos de ese jugador de rugby no sólo indica una esperanza celestial y una fe perseverante. Indica un valor práctico – en especial para un atleta que depende de la velocidad para tener éxito. Esto es lo que dice: “Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar”.

Para todo en la vida, necesitamos la fuerza y la provisión de nuestro Dios. Sólo Él puede darnos “pies” que sean veloces y fuertes. Sólo Él puede equiparnos para todas las incertidumbres de la vida, por cuanto sólo Él es nuestra fortaleza. Junto con Pablo podemos tener la seguridad de que: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta” (Filipenses 4:19).

Siempre tenemos lo suficiente cuando Dios es nuestra provisión.

“Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” Habacuc 3:19.

Dios Te Bendiga.

“Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas,… Jehová solo le guió [a Jacob]” Deuteronomio 32:11-12

Durante tres meses disfruté de un lugar en primera fila -o debo decir de una vista a vuelo de pájaro- de la asombrosa obra de Dios. Los trabajadores del Jardín Botánico de Norfolk instalaron una cámara web a 27 metros encima del suelo enfocada en el nido de una familia de águilas calvas, y a los espectadores en línea se les permitió observarlas.

Cuando los huevos empollaron, mamá y papá águila estuvieron atentos a sus polluelos, turnándose para cazar alimento y proteger el nido. Pero un día, cuando los aguiluchos todavía parecían bolas de pelusa con pico, ambos padres desaparecieron. Me preguntaba qué les habría pasado.

Mi preocupación era infundada. El operador de la cámara web amplió el ángulo de la cámara, y allí estaba mamá aguila, colgada de una rama cercana.

Mientras cavilaba sobre este cuadro “re-enmarcado”, pensé en las veces cuando temí que Dios me habría abandonado. El panorama de las alturas en los bosques de Virginia me recordó que mi visión es limitada. Sólo veo una pequeña parte de todo el escenario.

Moisés usó la imagen de un águila para describir a Dios. Dios lleva a Su pueblo así como las águilas llevan a sus polluelos (Deuteronomio 32:11-12). Sin importar cómo pueda parecernos la situación, “no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:27). Esto es cierto aun cuando nos sentimos abandonados.

Sabiendo que el Señor vela por nosotros, no tenemos que temer los peligros que nos rodean.

Dios Te Bendiga.

“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán” Mateo 6:34

A mi esposa y a mí nos gusta patinar. Hay una larga colina cerca del final de una de nuestras rutas favoritas. La primera vez que comenzamos a tomar esta ruta, traté de animar a Sue diciéndole, «¿estás lista para la colina?» justo antes de emprender nuestra marcha hacia la cima. Pero un día ella me dijo: «¿Podrías, por favor, dejar de decir eso? Haces que parezca como si fuera una montaña enorme y eso me desalienta».

Para Sue era mejor enfrentar la colina pensando tan sólo en un «paso», uno de cada vez, en lugar de pensar en ella como en toda una colina empinada que conquistar.

La vida puede ser así. Si nos adentramos demasiado en el futuro, puede que los desafíos parezcan como escalar el Monte Everest. Pueden parecer imposibles de manejar si pensamos que tenemos que estar «listos para la colina».

La Biblia nos recuerda que el hoy es todo con lo que necesitamos lidiar. No necesitamos preocuparnos por las tareas de mañana (Mateo 6:34). Imagina a Moisés pensando: «Tengo que alimentar a todas estas personas sabe Dios por cuánto tiempo. ¿Cómo podré conseguir tanta comida?» Dios cuidó de esa montaña con maná -pero sólo en la cantidad suficiente para alimentarse día a día (Éxodo 16:4).

Toda colina en la vida es demasiado alta si pensamos que debemos escalarla de una sola vez. Pero no hay colina insuperable si avanzamos paso a paso -con la ayuda de Dios.

Dios está allí para darnos fuerza para cada colina que tenemos que escalar.

Dios Te Bendiga.